CAMELLIA SINENSIS

La planta del té es una planta perenne de la familia de las camelias que los botánicos han identificado en sus diferentes especies como  Camellia Sinensis o Thea Sinensis y la Camelia Assámica, utilizadas en la producción comercial. Según las zonas donde crezca el té, se considera un arbusto o un árbol, dependiendo de la altura que pueda alcanzar. La planta del té es originaria del  sudeste asiático, desde India y Sri Lanka hasta China o Japón, el té crece de manera extensa en las regiones tropicales y subtropicales.

El arbusto tiene muchas ramificaciones, de entre 1 y 2 metros de altura, y puede alcanzar, aunque muy raramente, incluso los 12 metros. Las hojas son siempre verdes, lanceoladas hacia adelante e incluso del revés u oblongo-ovadas, de unos 4 cm de ancho y entre 3 y 12 cm de largo, sobre las que destaca una fuerte nerviación. Las flores están en grupos de 2 a 3 o bien aisladas, de color blanco, inclinadas hacia abajo, y son aromáticas. Las flores de Camellia japonica son erguidas.

El arbusto ha crecido silvestre a lo largo de la historia en Extremo Oriente, aunque actualmente se cultiva en muchos otros lugares, incluso sobre terreno poco fértil utilizando terrazas.

La planta produce hojas coriáceas, brillantes, de color verde oscuro. Para su consumo se utilizan las hojas jóvenes y las yemas, sanas y limpias. Estas hojas se empiezan a recolectar a los 3 o 5 años de haberse trasplantado la planta y cuando los nuevos brotes empiezan a crecer. Para conseguir un té de calidad excelente, se arrancan dos hojas y una yema, de cada nuevo brote. 

La calidad del té depende, también,  de factores como son: el clima, el suelo, la altitud, (los tés de tierras altas de Ceilán, Weyi de China y los mejores Darjeeling de la India, se cultivan por encima de los 1200 m), los procesos de recolección y procesamiento, el envasado, el transporte y el almacenamiento.

 

VALOR NUTRICIONAL

Las sales minerales en el té son de sodio, potasio, y níquel. También contiene hierro y cobre, silicio, aluminio, magnesio, fósforo y calcio, aunque algunas de ellas pierden su solubilidad con el envejecimiento de las hojas.

Otro de los contenidos importantes del té es el flúor, conocido protector de los dientes. El aceite esencial destilado del té es de color amarillo y posee un fuerte olor, que es la causa de los aromas del té. Contiene el té taninos catéquicos y derivados polifenólicos, como los flavonoides kenferol, quercetol y miricetol.

Los componentes más conocidos del té, y los más apreciados por su efecto, son sin duda las bases xánticas, la principal de las cuales es la cafeína, aunque también contiene teofilina y teobromina. La presencia de vitaminas en el té es mínima, pero constituyen un enriquecimiento de la bebida, dado que contiene vitaminas A, B, C, E y P.

Tras estudios realizados se considera que el té tiene gran cantidad de principios activos altamente benéficos para la salud humana.