En los viveros de té se crían plantas desde que tienen un tamaño muy pequeño y que luego se transplantan a la plantación al cabo de unos seis meses, cuando miden entre 15 y 20 cm. Al cabo de dos años cuando alcanza los 150-180 cm se podan a 30 cm, se les deja crecer un poco y se van podando cada semana para mantenerlos a la altura de la cintura por tratarse de la altura más cómoda para su recolección. La recolección con fines comerciales no comienza hasta 3 o 5 años después, según la altitud y las condiciones meteorológicas de la zona.

Dado que el té es un árbol de hoja perenne, la cosecha debería ser posible a lo largo de todo el año, pero las condiciones climáticas la limitan a ciertos meses. No obstante, la cosecha no se realiza durante los periodos de detención o disminución en la velocidad de crecimiento, fenómeno que se presenta en plantaciones de altitud y durante los meses fríos.

Las hojas se recolectan cuando los nuevos brotes empiezan a crecer. Cada tallo termina en una yema que se convierte en brote joven cubierto de una ligera pelusa (yema terminal o pekoe). Debajo en el mismo tallo se encuentran varias hojas que ya han llegado a la madurez, siendo la más vieja la más alejada de la yema.

Los recolectores arrancan el nuevo brote con un movimiento descendiente del dedo pulgar y luego las colocan en cestas individuales. Hablamos de distintos tipos de cosecha según el número de hojas que se arrancan de los brotes:

COSECHA IMPERIAL (P+1): se recolecta la yema y no más que una hoja. Prácticamente ha desaparecido.

COSECHA FINA (P+2): se recolecta la yema y dos hojas. Tés de muy buena calidad

COSECHA ORDINARIA (P+3): se recolecta la yema y tres hojas. Cosecha más corriente.

La recolección mecánica con cosechadoras o con tijeras manuales ha sustituido a la recolección manual, método tradicional que requería gran destreza siendo la calidad del té inevitablemente inferior.

 

TÉ BIOLÓGICO : 

El cultivo del té biológico requiere de un estricto control: los fertilizantes, pesticidas o herbicidas que se utilizan no deben contener ninguna sustancia química, sino que deben ser compuestos naturales. Los objetivos de estas plantaciones son conseguir una productividad sostenible a largo plazo protegiendo el medio ambiente y dar respuesta al mercado creciente de consumidores preocupados por la salud del planeta a largo plazo, que a la vez reconocen y aprecian la calidad y agradable sabor de algunos tés biológicos.