El té tradicional consiste en una infusión de hojas y brotes de una planta. Existen alrededor de 50 hierbas que se utilizan en la medicina tradicional china y más de 100 variedades de té. En algunas ocasiones, el consumo de esta infusión no es del todo saludable, debido a la cantidad de pesticidas y sustancias tóxicas para su cultivo que se alojan en la planta.

Para que esto no suceda, hace algunas décadas se creó el té orgánico, el cual se cultiva sólo con sustancias naturales, manteniendo los suelos y el agua libre de tóxicos.

Su consumo ha aumentado durante los últimos años, y en general el de todos los productos orgánicos, debido a los beneficios que entregan al organismo y la protección que otorgan al medio ambiente.

El cultivo del té orgánico/biológico requiere un estricto control. Los fertilizantes, pesticidas o herbicidas no deben contener ninguna sustancia química, sino que deben ser compuestos naturales. Los objetivos de estas plantaciones son conseguir una productividad sostenible a largo plazo protegiendo el medio ambiente y dar respuesta al mercado creciente de consumidores preocupados por la salud del planeta y por la suya propia, que a la vez reconocen y aprecian la calidad y agradable sabor de los tés biológicos.

La producción biológica se indica en Europa con el sello de la Unión Europea que recientemente ha sido modificado:

http://ec.europa.eu/agriculture/organic/eu-policy/logo_es

Todos nuestros tés biológicos disponen de este sello de calidad inconfundible.